Había un cocinero y se llamaba Hemant. De hecho, él era el mejor cocinero de todo el país. Pero, no le gustaba cocinar todos los días. Le gustaba cocinar de vez en cuando. Hemant trabajaba en La Cocina Grande de Quito. Tenía un cuchillo con diamantes. Tenía un problema. Mientras cocinaba, no prestaba atención. En vez de prestar atención, le gustaba cantar y bailar.
Una vez, cocinaba una sopa de huevos de serpientes para su jefe. Cantaba ‘Feliz Navidad’ y bailaba ‘El English Jig’ y no prestaba atención. Lora le dijo (le gritó) ‘Ten cuidado.’ De repente, Hemant se cortó el dedo. El dedo se cayó en la sopa. Sylvie le dijo ‘Qué pena. No vale la pena.’ Amy dijo también, ‘Metiste la pata.’ Hemant les dijo ‘Sí, metí la pata. Quiero Vicadin, muy muy rápido. Hemant no prestaba atención, así que, no vio que el dedo se cayó en la sopa. Le dio la sopa a su jefe. Su jefe vio el dedo. Su jefe lo vio y lo comió. Gritó ‘Qué deliciosa. Quiero más por favor.’
Wednesday, October 21, 2009
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